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Sobre Gundlach

Son pocos los científicos alemanes que, casi desconocidos en sus propias fronteras, han logrado conquistar fuera de ellas, grandes reconocimientos. En tal caso se encuentra el naturalista Juan Cristóbal Gundlach, considerado como »El tercer descubridor de Cuba«.

Juan Cristóbal Gundlach nació en Marburgo, Alemania, el 17 de julio de 1810. Siendo el más joven de los siete hermanos, a la edad de ocho años, perdió a su padre que era profesor de Matemática en esa ciudad y creció en condiciones de pobreza. Desde muy temprana edad lo movió a interesarse en los animales, por lo que con entusiasmo acompañaba a su hermano mayor Enrique en sus excursiones y cacerías. Y fue, precisamente, en una de aquellas excursiones de cacería en la que a causa de un accidente con una escopeta de perdigones perdió el sentido del olfato a la temprana edad de once años. Sin embargo, este lamentable accidente devendría, años más tarde, en una ventaja en su labor como disector.


Johann Christoph Gundlach - óleo (82x65 cm) de Frederico Sulroca (1860-1921), firmado y sin fecha. Museo Nacional de História de las Ciencias »Carlos J. Finlay«, La Habana. Fue donado a la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en la sesión del 14 de marzo de 1913. (p. 225)

En la primera mitad del siglo XIX los conocimientos sobre la flora y la fauna de otros países alcanzaron en Alemania una singular importancia. Tener especias exóticas provocaba una fascinación especial. Fue por ello que La Sociedad de Historia Natural de Kassel, fundada desde 1836, de la cual Gundlach llegó a ser miembro correspondiente en el mismo año, emitió en 1837 acciones con vistas a financiar un viaje de Gundlach a Surinam. El objetivo original de su viaje, nunca fue visitado por el naturalista. El científico Alejandro de Humboldt apoyó la idea enviando una carta de recomendación a Joaquín de Ezpeleta, Capitán General de la Isla en esa época. El 28 de octubre de 1838 partieron de Hamburgo con destino a La Habana, a donde llegaron el 5 de enero de 1939.

En 1844 Gundlach capturó y describió el zunzuncito, el ave más pequeña del mundo, y con este hallazgo comenzó a acariciar la idea de crear un museo. Puso su colección de piezas de la fauna cubana todavía pequeña en aquella época la disposición del público, con lo cual fundó el primer museo de historia natural de Cuba. Aquel pequeño museo tenía como objetivo esclarecer a la población y contrarrestar las supersticiones que por entonces estaban tan arraigadas en la población con respecto a muchas especies de animales, a la vez que abogaba por la protección de las especie en peligro de extinción.


Vista de Marburgo con el antiguo convento dominicano. Se utilizó lo mismo en los tiempos de Gundlach como edificio auditorio, donde es probable que su padre haya impartido clases. Al final del siglo 19 fue demolido y sobre los fundamentos se construieron la actual llamada Vieja Universidad en el estilo neogótico. Litografía de G. Creuzer del año 1847. (p. 54)

Por los extensos viajes realizados a lo largo de toda la Isla y por las colecciones de especies zoológicas que puso a disposición del público desde finales de la década del cuarenta, Gundlach alcanzó una celebridad tal en el terreno científico, que el gobierno español y la intelectualidad criolla se hizo acreedor en 1866 de representar a Cuba en la Exposición Universal de París en 1867. Con vistas a esta Exposición amplió sus colecciones zoológicas con una colección de plantas fibrosas y maderas preciosas de Cuba, entre otras. Las colecciones de historia natural presentadas por Gundlach resultaron ser únicas en su tipo, por lo que en París fue merecedor, en virtud de sus méritos, de una medalla de plata y la Corona Española le confirió la Orden de la Cruz de Carlos III.

El valor de su colección de animales se estimó en 1890 en más de 10.000 pesos oro, y abarcaba, entre otras, 236 especies de aves con 516 ejemplares (en su mayor parte de ambos sexos), 22 especies de mamíferos representados 37 ejemplares, 42 especies de reptiles con 70 ejemplares, 1.200 ejemplares de moluscos y 3.802 ejemplares de insectos. La colección fue calificada por la delegación como »el más completo museo zoológico cubano«. Fue en 1892 que el gobierno español concertó la venta y pagó, por toda la colección, un valor de 8.000 pesos oro. Entregó el precio total de la venta a la familia Cárdenas en gesto de agradecimiento por la hospitalidad con que fue tratado durante muchos años. Actualmente, una buena parte de estas colecciones - excepto los mamíferos - se conservan casi completas.


Panteón donde fue sepultado Gundlach el 17 de marzo de 1896, según la información del libro 55 de enterramientos en el Cementerio Cristóbal Colon de La Habana. En la página 326 de este libro se indica la situación de su tumba - la cual perteneció originalmente a la Condeza viuda de San Ignacio - en el cuartel N.E., cuadro No. 26, bóveda 2. Al inicio de 2002 el antropólogo Ercilio Vento comprobó aquí la existencia de los restos de Gundlach. [Foto: Dathe, 1999] (p. 70)

Los numerosas especies de animales descubiertas por él o nombradas en su honor se encuentra en los diferentes contribuciones en esa obra. La estimación de gozó se pone de manifiesto en el hecho de haber pertenecido a 18 sociedades y organizaciones científicas, y que aparecen mencionadas en su autobiografía; además, ocho asociaciones lo eligieron miembro de mérito. Gundlach como »Padre de la Zoología« o como »Tercer Descubridor de Cuba« es un concepto que no debe ser dominio solo de científicos y especialistas, sino también formar parte del conocimiento de todo el pueblo cubano. En ocasiones señaladas la prensa del país ha hecho referencia a la vida de este naturalista alemán, mientras que para honrarlo se han emitido ya tres series de sellos postales, que se encuentra en un artículo de esa obra.

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